La Sala de Casación Civil, Agraria y Rural de la Corte Suprema de Justicia impuso una sanción por temeridad procesal después de comprobar que un abogado incorporó en la sustentación de un recurso extraordinario de revisión transcripciones inexactas de normas y referencias jurisprudenciales inexistentes, generadas mediante una herramienta de inteligencia artificial.
La decisión no cuestiona el uso de tecnología como apoyo para la práctica jurídica. El reproche se concentró en la ausencia de verificación. Según la Corte, los memoriales presentaban afirmaciones falsas con apariencia formal de rigor y el apoderado omitió comprobar la autenticidad y exactitud de las disposiciones y providencias que invocó ante el tribunal.
La irregularidad no fue considerada un error aislado. Después de ser advertido sobre la falsedad de las fuentes, el profesional presentó una subsanación que incluyó nuevas citas apócrifas y alteró el contenido de una disposición legal. Para la Sala, esta reiteración evidenció un patrón de conducta incompatible con la seriedad, lealtad y diligencia exigibles en el proceso.
La Corte precisó que la temeridad puede configurarse por dolo, cuando se introducen conscientemente premisas falsas o se instrumentaliza el proceso, y también por culpa grave, cuando existe una negligencia inexcusable frente a verificaciones elementales. En el caso analizado impuso una multa de quince salarios mínimos legales mensuales vigentes y compulsó copias a la autoridad disciplinaria.
Para empresas y equipos jurídicos, la decisión obliga a establecer controles sobre el uso de sistemas generativos en demandas, contestaciones, conceptos y recursos. Toda cita debe contrastarse con repositorios oficiales, verificando número, fecha, autoridad, texto completo, vigencia y relación real con el problema jurídico discutido.
La confidencialidad también debe formar parte del protocolo. Antes de introducir contratos, expedientes o información del cliente en una herramienta tecnológica, es necesario evaluar sus condiciones de tratamiento de datos, seguridad, conservación y eventual utilización por terceros. La eficiencia no puede comprometer el secreto profesional ni la integridad de la estrategia procesal.
Controles mínimos para el uso jurídico de inteligencia artificial
- Verifique cada norma y providencia en la fuente oficial antes de incorporarla a un escrito.
- Confirme que los apartes citados pertenecen realmente a la decisión y conservan su sentido dentro del contexto.
- Mantenga un registro de revisión humana y de las fuentes utilizadas en documentos procesales relevantes.
- Prohíba cargar información reservada del cliente en herramientas que no cuenten con condiciones adecuadas de seguridad.
- Capacite a abogados y proveedores externos sobre errores generativos, confidencialidad y responsabilidad profesional.
- Asigne siempre a un abogado responsable la aprobación final del contenido presentado ante una autoridad.
La inteligencia artificial puede apoyar la investigación y la redacción, pero la responsabilidad por la exactitud del escrito continúa en cabeza del profesional que lo suscribe y presenta.
Consultar el comunicado y la providencia de la Corte Suprema de Justicia